viernes, 29 de enero de 2010


Papá, ¿por qué nunca olvidamos el ayer?
Realmente, el ayer nos consta como recuerdo, pasado y experiencias vividas. Realmente las curiosidades que nos envuelven en duda y nos corroen el cuerpo sea amanecer o atardecer, viven en el ayer. Porque aprendemos a contar agujas en un pajar. Aprendemos a no verlas, a no buscarlas. A dejarlas tiradas y a escondidas. Dejamos fluir el ayer cómo recuerdos de agua. Apretamos los dientes pensando en la fecha que tenemos marcada en el calendario antiguo, donde polvo vence a brillo y novedad.
Porque el ayer forma parte de nosotros. Porque nuestros pasos, nuestras hazañas dejan huella. Sabemos que lo imprevisible puede resultar hasta arriesgado, pero sabemos que lo arriesgado se recuerda.
Más vale recuerdo en mente, que cien sueños malogrados volando por ahí.
Pero papá, ¿Qué pasará ahora?

lunes, 4 de enero de 2010


Coge tus aspiraciones y guárdalas en el bolsillo, aquí no sirven. Quizás ese bolsillo ya está lleno, lleno de realidades, entonces prueba en el otro bolsillo. Prueba con ver el recorrido de la lluvia. Tampoco servirá de nada coger todas esas fotografías viejas y echarlas al aire. Ni quemarlas a fuego lento, como si los recuerdos también se transformaran en humo lentamente mientras tu mirada fija en el fuego también se pierde. No hay personaje de ninguna novela que viva lo mismo. No hay fuego que queme igual que el anterior, ni que el de ayer. Puede que tus aspiraciones se basen en fotos antiguas guardadas en cajones aún más antiguos, hechos de madera porosa y anciana. Puede ser que esas aspiraciones de papel fotográfico ardan en llamas en tus bolsillos. Prepárate para todo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Una etapa negra. Un partido duro de jugar. El pitido que daba finalizado esta dura batalla. Un 18 de diciembre. Un aire que difícilmente entraba dentro de mi para poder darme una calada de aire, y así poder respirar, poder vivir. Un paisaje que me daba a conocer mi ciudad y a los míos. La grandeza se contemplaba con ojos de ciego. Una marca para toda una vida. Una herida. 13 puntos. Un final. Un inicio. Otra etapa. La habitación 710.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cafetería "Recuerdos"


Vago como anónimo entre preguntas retóricas sin receptor. Vago por calles vacías, llenas de luces y pocas ideas. Por mundos solitarios. Calles cruzadas en una plaza dónde sólo viejos, con su bastón de la destreza. Con ojos fijos en los movimientos de esas criaturas más débiles anímicamente. Sus nietos, sus queridos nietos que corren, juegan y se divierten mostrando la gran sonrisa del día, la dedicada al estimado yayo. Veo realidades que transformo en sueños. Veo, percibo, creo y vivo. Primeras sensaciones de un tiempo largo. Percibo imágenes en blanco y negro. También gris. Con algo de color. Con alguna sonrisa escondida en un marco marcado por la tristeza y los llantos silenciosos.
Me bebo, por la mañana, cafés llenos de recuerdos. Bebo de recuerdos y me despierto de ellos. Para seguir atento. Cojo bolígrafo, papel y como se diría en estos casos, muchas ganas para empezar. Escribo y recuerdo. Vuelo por momentos, vuelo por zonas. Quedándome boquiabierto y medio absorto de la realidad. Estancado en un tiempo, en un día. Quizás o por casualidad en una imagen. Una fotografía hecha con las mayores ganas y la mayor confianza de las confianzas. Un paisaje cogido por un momento, unos rayos de sol desconcertantes, cuatro árboles mal contados. Bellos paisajes para bellos tiempos. Bellas palabras para bellos textos. Bello para bello.
Ya una vez con la taza vacía. Sigue ese aroma acogedor y a la vez amargo o fuerte de invierno que quieras o no te abriga, pero esta vez no refiriéndome a recuerdos. Con la cucharita que lo remueve todo. ¿Cómo puede algo tan pequeño dominar algo tan poderoso? ¿Cómo puede tomar el control de la dirección? ¿el sentido de qué hacer?
Y, bella era la taza con que me bebí mis recuerdos y los removí con la cucharita poderosamente capacitada para dejar al fondo de la taza a unos, a otros, los dejó en punto de boca.

domingo, 8 de noviembre de 2009


Dies d’hivern que s’apropen sense cap advertència. Nevades, pluges gèlides, freds d’hiverns i Nadals. Ciutats callades, glaçades per, i durant un temps. Dues avingudes o dos carrers que s’entrecreuen en una petita plaça mínimament decorada per a l’ocasió. Dos flocs de neu, que esdevenien de dues petites gotes d’aigua. Aquelles bufandes que solament s’usen quan el vent pega juntament, colze amb colze, amb temps i ciutat. Plouen els regals, les il·lusions, i per desgràcia, també declinen llàgrimes de desolació. Plouen les mirades, les abraçades. Plouen els somriures, les esperances, els records de l’any. Plouen metes, plouen somnis. Plouen tantes coses que t’has de resguardar. Però no para pas de ploure. Segueix plovent tot aquell temps il·lusionista i fred, encara que tu no ho notis, plou. Llums eminents de carrers sense ombra, amb fanals disfressats. Temps i ciutats ara commutats en festa i senyal de festeig. Vents nadalencs que s’enduen les restes de la celebració de la nit passada, nits rodejades amb famílies, neules i olors característiques només guardades en la memòria d’un petit. D’un petit somiador, d’un petit corredor de metes en un gran camp tan ampli com el bell mar vell. Temps i moments per i per a adelitar.

Aparente full.

¿Quién dijo complicaciones? Yo ni tan siquiera las noto. Podría reproducir mis momentos en mi mente una, otra y otra vez. Podría. Y paso página. Y gozo. Sigo cuidando de mis luces y mis oscuridades. Como todos guardo lo que me interesa y lo que me interesa guardar. Luces que lucen y brillan gracias a otras personas, que no solamente me iluminan a mi, sino a la calle por la que ando, paso y por la que me dirijo cada día. Sino al sol que nace por encima mío y me espía y contempla mis movimientos, mis pasos y mis abrazos. Como todos juego con mis cartas y intento espiar y hallar las armas secretas de los otros. Como nadie, no lo consigo. Confundo doble pareja con un “full”, pero veo que me sobra una. Mi error, mi fallo. Corrijo y sigo tirando, sigo jugando y sigo andando sin preocupaciones. Sin dobles parejas, ni dobles sentidos. Ni dobles calles, ni dobles errores, ni dobles luces. Todo es uno, y nada es doble, aunque las cartas jueguen doble, aunque las luces nos lo hagan parecer. Aunque los espejos mientan…

domingo, 25 de octubre de 2009


Qué mundo más loco. Cambios y indecisiones corren velozmente con motivos de preocupación y con el sudor frío. Igualdades que se pierden durante una búsqueda de objetivos que llegan a morir en el procedimiento, que se rompen y se desvanecen. Es una sensación de cambio al cruzar la calle que no parece real. Son pequeños cambios decisivos dentro de uno que corren como liebres. Si, es incierto. Pero real. El mundo está loco y yo he sido víctima y testigo de acontecimientos. Locura tras otra locura más loca. Razones que por tontas que parezcan, nos impulsan a hacer cosas que ni nosotros pensaríamos en ejecutar. Locuras. Mundos diferentes separados. La magia no soluciona complicaciones irreversibles, aunque las películas digan lo contrario, muestren lo contrario y nos enseñen lo contrario. Las películas también mienten. ¿Y si todo son mentiras y locuras expandidas por el mundo? No creo, porque aunque la locura sirva de mentira para algunos, no contenta lo verdadero.

lunes, 19 de octubre de 2009


Uso incorrecto de simples hechos que llegan a joder cuando no los ves llegar como tú querías. Engaño tras engaño cuando la mirada no es cruzada. Remos de una barca que quedan colgados y aislados en una mar tan grande como las aspiraciones de uno mismo. Aun sin saber lo que quería, decidí llevarme por la obsesión. Obsesión cuya grandeza sería transformada y equilibrada junto a una pasión igual o de mayor tamaño. Miré con ojos de cristal. Y hablé y solté palabras que se rompían en trocitos de este mismo.
Hubo un trozo de papel antiguo, que guardaba sin ton ni son, dónde escribí, un día al azar, un deseo o con una frase, lo que quería hacer para alegrarme el tiempo y el espacio. Pero unos minutos después, y seguidamente de un pensamiento nato, observé que el trozo de aquel antiguo papel ardía. Estaba envuelto en llamas de la duda. Duda que rápidamente se traspasó a mi cabeza como el viento más rápido de todo el mundo. Como el hombre que corre más en menos. Más recorrido, en menos tiempo. Es verdad que mis aspiraciones son muchas, pero también es verdad que son muchas pocas las que llego a conseguir. Verdades natas que tras unos ojos claros protegidos por una alma aún más grande que la anterior sigue su recorrido a través de unas ideas, unas miradas y unos deseos que aumentan cuando pasa el día, la hora y el minuto. Simplemente es darse cuenta del deseo obsesivo y pasional dentro de uno mismo.

miércoles, 14 de octubre de 2009


Incluso despierto sigo aturdido. Las noches me vencen y siguen su curso mientras yo, con media sábana mal puesta, intento coger un pedazo de sueño. El cansancio del día a día me aturde el doble, fuertemente. El andar sin parar me hace tener más ganas de lograr de una vez la meta. Porque las piedras que van apareciendo en el camino no son las más grandes, tampoco las más molestas, ni siquiera se acercan a una temible roca afilada. Todo son temores, miedos e inquietudes que flotan y se aposentan en el azar y en la desesperación del tiempo. La pequeña mano que me obsequia con un poco de ayuda está a mi lado, pero es como si no estuviese. ¿Y por qué la ventana de mi habitación está siempre cerrada? La persiana perdura todo el tiempo callada y sin causar problemas. Será para que la fuerza que se escapa por la boca no se escape también de la habitación. Ni de la casa. Será para que pueda volver a usar la intensidad.
Son sencillamente reflexiones que hacen callar bocas, abrir ojos. Que alguien se pare a pensar en cómo se logran las cosas. En que por un momento se complemente lo difícil con lo fácil. Lo sencillo con lo complexo. Todas esas cosas que nos curramos para obtener una sonrisa, o una meta de la cual nos daríamos sangre y orgullo al caer rendidos por el esfuerzo de haber trabajado con decisión. Aburre el mismo diálogo cada vez más. Aburren las mismas cosas diarias. Aburre el viento y la tormenta que pega fuerte en la noche fría y sola. Aburren mis palabras, todas iguales y en fila. Aburren las decisiones inciertas, los rumores. Las caras agrias, los gritos, las malas caras de enfado. Y si aburren mis palabras, aburro yo…

viernes, 2 de octubre de 2009


Quiero luchar contra el tiempo. Vencer al viento y quedarme seco bajo la lluvia, que ninguna gota sea capaz de rozarme y así mojarme. Quiero escribir cien vidas, cien almas cuotidianas y rutinarias que se crucen en la misma calle día si, día también. Quiero leer los secretos mejor guardados y más oscuros de toda la humanidad. Quiero conocer las debilidades de los llamados anónimos. Quiero coger un barco y estamparme contra un iceberg para sentir sólo frío. Quiero tirarme des de el ático más alto de mi ciudad sólo para volar y sentirme libre. Quiero mi chica perfecta. ¿Por qué no? Quiero seguir siendo el mismo. Cambiar lo justo para agradar, para seguir mi camino con pocas variaciones, pocos gestos con gran esfuerzo. Que sean recompensados. Hay una voz dentro de mi cabeza que me habla. Una melodía de violines que siempre tocan la misma canción. Esa melodía no descansa, no duerme. Perdí lo más querido. No una. No dos. Si no más veces. Ahora quiero cumplir mis sueños como otro. Quiero ser parte de alguien, de algún sueño. Sé cuanto queda para esto, sé lo que me va a costar. Sé lo que voy a reflexionar durante el camino, sé con la gente que querré estar cuando pase el tiempo. Pero sé la alegría que me dará después. Sé que algún día, yo también podré sonreír. Que mirar atrás valdrá la pena. Que mirar siempre agrada, siempre satisface. Lo voy a recordar todo, pero primero disfrutaré como loco.

Impotències.

A vegades la guitarra més bella i més cara no fa les millors melodies, ni els números uns en aquelles llistes plenes de gom a gom de cançons que esperen trepar per la llista fins a arribar al cim i conquerir la fama. A vegades aquell llapis que has estat afilant durant un cert temps prou llarg, es trenca i la seva punta acabada de sorgir del no res es parteix sense poder escriure ni el títol de l’obra. A vegades, i per defecte, obtens un premi que ben mirat, desitjaries no haver aconseguit. I quan la sort no t’acompanya crides al vent, crides al mar i al personatge que et passa pel costat. Crides i no deixes pas de cridar per un insòlit fet que ara mateix no recordes, se t’ha esborrat del cap i decideixes baixar el cap per no seguir fent més l’imbècil.
Davant de la situació d’impotència, ràbia i desesperació per un senzill i aliè fet que segueixes sense memoritzar jugues amb el seny i l’atzar. La ràbia que recorre tot el teu ferm cos augmenta i es disposa a posar-se en camp de batalla. La impotència segueix amagada i protegida per la desesperació, sense voler treure el cap per vergonya o por a decidir opcions. Cal moure fitxa i el tauler no està dispost ni preparat per rebre el fort impacte de la ira. Explota per fi i en surt perjudicat el paisatge tendre. En surts perjudicat tu també.
Crides i crides al vent i aquest, no sé si per fer la guitza o no, s’emporta les paraules amb una facilitat exquisida. Decideix. Mou fitxa i crida si t’ajuda, crida.
Palabras que te dejan paralizado y medio aturdido. Frases que retumban y pegan tan fuerte como el viento. No esperes para nada que nada sea inmortal. Serán todo sitios desiertos con mucha arena y poca marcha. Todo rodeado de playas de piedras grandes, oscuras y afiladas. No sumes, acabarás restando. Eres débil como la flor que se marchita al final de cada otoño. Eres como es perro abandonado que vaga moribundo por la misma calle cada día. Eres como ese coche que resta inmóvil y para nada intenta arrancar su motor de varias generaciones atrás. Intentas minimizar el tiempo y sufres, sudas para conseguirlo y nada. Te das cuenta y ya estás en la siguiente casilla de tu juego. Porque estamos hablando de un simple juego. Lanzas el dado en busca de suerte y el azar ahora es tu amo. Él te domina y decide que vas a hacer. Es muy sencillo, tirar y avanzar. Sin mirar atrás. Avanzando con seguridad pero con una firmeza que nadie de la pueda arrebatar. Tendrás suerte y podrás tirar dos veces, podrás sonreír dos veces, quizás sonreirán por ti… Goza del juego porque el mal se avecina y te espera en una de esas últimas casillas que quedan tan lejos de ese juego. Un tablero con tu nombre. Tu apellido. Tu otro apellido. Un simple juego el cual corresponde a tu vida increíblemente de juegos y juegos.

jueves, 17 de septiembre de 2009



La mentira no es más que un simple engaño a uno mismo. Que palabra más poco real. Que acción tan falsa y tan poco verdadera. Que poco cuesta decirla, en cambio, no se valora lo suficiente todo lo que se tiene que hacer para deshacerla y vencer a la no verdad. La mentira entra como todo y como nada, y cuesta que salga con una simple simplicidad, sale dejando herida y una gran espina clavada. Una mentira pincha, hiere y de poco te hace escapar. De poco te salvará. No creas que te saldrás de todos los líos abriendo la boca y cerrando bajo llave oxidada el corazón. No se puede nadar por un mar de mentiras, no hay rumbo que fijar. Un movimiento y estás herido. O peor aún, te ahogas en tus propias falsedades, tantas que todas se te clavan como pequeñas espinas de rosa que al final te hieren de verdad. ¿O crees que no lo he intentado? Una mentira es como un animal feroz, que cuando estás delante de él sacas todo lo tuyo, todo el miedo y toda la verdad. También podría ser una oscura arma de fuego disparada por un algún loco maniático que intenta sacarle la vida a una inocente verdad. Sinceramente, la mentira no hace bien a nadie, y el que haya salido sano y salvo de ese mar, y el que de esa lucha cuerpo a cuerpo con esa especie de animal feroz indomable haya salido vivo, y el que de ese disparo con pocas intenciones buenas haya salido sin un rasguño ya caerá…
La mentira será tu amo y tú su esclavo. Mentiras y más mentiras llegan a nuestro parecer, pero las cosas que son, son y serán.

jueves, 3 de septiembre de 2009


Coge tu equipaje ahora que puedes. Vete, corre, vuela y aterriza en otro lugar que no sea este. Date tiempo para pensar, para reflexionar si todo esto vale la pena, si lo estás haciendo bien, si tendrás tu merecido deseo, esa alegría que te devolvería la sonrisa. Vete. Vuela sobre las nubes. Nada debajo del agua. Camina sobre la arena blanca y fina. Corre por ella hasta que te sientas cansado pero bien. Vete ahora que puedes. Ves a recordar buenos momentos. Revive instantes que nunca más podrás catar. Intenta ver como puedes arreglar los desperfectos. Intenta ver con otros ojos las cosas. Esas maneras de hacer. Dale vueltas y vueltas a tus asuntos. Pero no te marees. Intenta luchar por lo que quieres. No creo que el tiempo te traicione. Será tu amigo y te acompañará en todo momento, no te dejará ni indiferente ni sola. Vete pero vuelve por favor. Por favor, es lo que yo haría.

lunes, 24 de agosto de 2009


Queda menos todavía. El reloj corre, y corre a mi favor. Será cuando podré escribir con toda seguridad mis deseos, des de principio hasta final. Será cuando el sufrir tendrá su fin. Cuando volveré a desear sin tener que prevenir. Queriendo luchar, y luchando. Si de algo he aprendido en la vida, es de saber aprovechar los momentos. De ir preparado, mentalizado que debo vivir el instante con toda intensidad y para que después, en un lejano futuro, pueda sentirme orgulloso de lo que es vivir queriendo. Con todas mis ganas. Con todas mis fuerzas. Mi gente. Mis ideas.
Poco a poco voy descubriendo que las cosas más sencillas son las menos valoradas. Y al contrario. Si nos ponemos a pensar, recordamos y reflexionamos un momento… ¿Qué seria de las majestuosas cosas sin sus pequeñas y sencillas ideas?
Yo no lucho por la majestuosidad. Yo lucho para que las cosas sencillas tengan su gran valor. Para que el tiempo corra junto a la sencillez. Para que los grandes ideales den paso a ideas personales. Lucho para todos, pero tendré mis minutos.

Me sustituyen como piedras de un camino. Como simples árboles de parque que nadie admira. Corrigen mis errores sin saber ver mis cosas buenas. Me sabe mal. Dijeron que me aburrían las noches, que ni siquiera me gustaba el día. Pobres sus almas, las que dicen que me columpio demasiado en el pasado, en recuerdos admirables, pero recuerdos. Intentan silenciarme subiendo el volumen de su música con mucha letra, con poco sentido. Tachan mis palabras de hipócritas, de inútiles y de mentiras. Me sabe mal. Gente que derrocha y olvida sus propias acciones para tirar al suelo las de otras personas, almas que no tiene culpa porque sí. Deseos rotos por simples pasos hechos con decisión firme y sólida. El verdadero secreto no es la obsesión, es la pasión de uno mismo.

Errores. Faltas. Dolor. Heridas nuevas. Viejas heridas. Balas atravesando mi piel. Cañones en posición con el único fin de hacer el dolor y el sufrimiento. Toda una fila de hombres vestidos de igual. Tratados de igual. Que piensan de la misma forma. Adiestrados como nada. Como si de un oficio, un trabajo fuera. No hay vidas. Sólo enemigos. Una lucha que no les incumbe. Guerra. Guerra actual, guerra política. Las filas avanzan, avanzan junto a ellos un montón de ideas destructivas. Muros para ellos. Monumentos de hace años, para los años, para ellos, víctimas con nombre, con vida propia. Inocentes. Ha explotado una bomba. Ha explotado mi ira.

Tiempo.

El tiempo corre y corre. El tiempo corre y juega. Mucha gente dice que el tiempo cura heridas. Otra dice que el tiempo sólo las mantiene abiertas. Hay las que dicen que el tiempo las guarda para ser abiertas otra vez. El tiempo es el tiempo. Es infinito y sorprendente. Es lento y rápido a la vez. Te hace sufrir cuando menos te lo esperas. En cambio, disfrutas de él sin saber que está pasando. De eso te das cuenta al cabo de un tiempo. Tiempo. ¿Para que despreciarlo? ¿Para que inquietarse preguntándose qué pasa? Disfrútalo al máximo siempre que puedas. Después cuando pase, pregúntate todo. Recuerda que el tiempo juega. Que corre sin cesar. Él correrá, tú disfrutarás.

jueves, 20 de agosto de 2009


Había una vez una persona que por empujar, empujaba todo lo que tenía delante. Por ser egoísta, por ser maleducada. Simplemente no era una digna persona. Me empujó a mí. Empujó a mis amigos, a mi gente, incluso a mi familia. Empujó y derribó muros. Hizo caer edificios enteros con almas vivas dentro. Lucho contra la ley. Ya con heridas en su cuerpo de oscura alma, de pensamientos borrosos siguió adelante con lo que llevaba haciendo. Empujar, hacer daño, derrumbar, tirar al suelo, pisotear. Eso aparecía en su cabeza. Lo hizo todo por su deseo. Por su deseo material. Empujó sus propias metas, se hizo daño a si mismo, derrumbó sus expectativas, tiró al suelo todos sus buenos momentos y pisoteó toda su gente. Que simplemente le querían echar una mano. Una simple ayuda.